LOS INMIGRANTES EN SUECIA
Hoy día se calcula que, de los 8,8 millones de habitantes que tiene Suecia, un 18% son inmigrantes o tienen por lo menos uno de los padres, nacido en otro país, incluidos los padres nórdicos. En sólo unas pocas décadas, el país ha pasado de sociedad idiomática y étnicamente homogénea a comunidad múltiple con muchas minorías étnicas.
Después de 1945, la demanda de mano de obra aumentó fuertemente y la industria sueca comenzó a emplear trabajadores de Europa. La afluencia de obreros de los otros países nórdicos aumentó considerablemente después de 1954, cuando se firmó un convenio de mercado común nórdico del trabajo. La inmigración neta alcanzó la cifra de 134.000 en los años 40, y de 106.000 en la década siguiente.
Durante los años 60, Suecia recibió dos grandes olas de inmigrantes: una, a mediados de la década, formada en su mayoría por obreros de Yugoslavia, Grecia y Turquia, mientras que en el período de 1968 a 1970 vinieron a Suecia 166.000 ciudadanos etranjeros en total, de los que 100.000 fueron finlandeses. La inmigración neta en este decenio fue de 235.000 personas.
Desde 1994, un ciudadano de un país del Espacio Económico (EEE) puede entrar en Suecia y trabajar aquí sin permiso hasta tres meses. Después, tiene que solicitar permiso de residencia. El EEE comprende todos los países de la Unión Europea (UE) y de la EFTA (excepto Suiza). Los ciudadanos de otros países tienen que obtener un permiso de trabajo antes de entrar en el país. Los que deseen estudiar tienen también que solicitario antes de venir a Suecia.
Desde 1970 la inmigración de trabajadores no nórdicos prácticamente ha cesado. Por otra parte, el número de refugiados se ha incrementado considerablemente. La inmigración neta de ciudadanos de otros países ascendió a un total de unas 155.000 personas en los años 70.
A principios de los años 80, el promedio anual de inmigración ascendió a unas 25.000 personas. A finales de la misma década, el número de inmigrantes comenzó a aumentar, llegando en 1989 a 59.000. La cifra correspondiente a toda la década fue de 338.000. 178.000 de ellos venían de países no nórdicos, como refugiados o familiares de inmigrantes que ya habían recibido permiso de residencia.
En 1996, se concedió permiso de residencia a 331.660 personas (inclusive niños) de distintas categorías: refugiados, familiares, inmigrantes laborales, niños adoptados y ciudadanos del EEE. Aquel mismo año abandonaron Suecia casi 14.500 ciudadanos extrajeros. Residentes de origen extranjero
A fines de 1996 vivían en Suecia unos 526.600 extranjeros. La proporción de inmigrantes europeos es actualmente mayor que la de otras partes del mundo, cosa que se debe sobre todo a los conflictos en la antiqua Yugoslavia. Además, alrededor de 670.500 inmigrantes habían adquirido la nacionalidad sueca. Alrededor del 50% de todos los extranjeros en Suecia procedían de los demás países nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Islandia y Noruega). Condiciones laborales y nivel de vida
En 1996 hubo un promedio de 169.000 ciudadanos extranjeros en la población activa en Suecia, lo que equivale al 43% del total. La tasa de empleo de los extranjeros fue del 45%, en comparación con el 72% entre la población sueca.
En 1990, último año antes de la depresión económica, el desempleo entre los extranjeros de Suecia fue de casi un 5%. En 1996, esa tasa había subido a alrededor del 22%, en comparación con un 8,1% para la población activa total. Los extranjeros trabajan en gran medida en ramas de la producción especialmente sensibles a los ciclos coyunturales, como la industria, el comercio y la hostelería. Además, muchos acuden por primera vez al mercado de trabajo. Se ha comprobado que los ciudadanos extranjeros tienen dificultades para obtener trabajo incluso en localidades con una gran oferta de puestos vacantes. Ello se refiere especialmente a personas con pocos conocimientos de sueco. A muchos les resulta difícil también obtener la convalidación en Suecia de su formación en el extranjero.
En los últimos 15-20 años, el mercado de trabajo sueco ha experimentado una reestructuración que entre otras cosas, ha implicado la racionalización en gran medida de puestos de trabajo a los que, antes, tenían acceso los inmigrantes recién llegados. Al mismo tiempo, el decreciente ritmo de expansión del sector público ha influido en las posibilidades de empleo de los inmigrantes.
La diferencias entre los suecos y los inmigrantes en cuanto a ingresos son relativamente pequeñas. Es más corriente entre los inmigrantes tener unos horarios laborales irregulares (el porcentaje de inmigrantes con trabajo a turnos es tres veces mayor que el de suecos), y están sobrerrepresentados en las industrias de ambiente laboral inadecuado. Tienen la misma calidad de vivienda moderna que los suecos, aunque a menudo cuentan con menos espacio, y sus responsabilidades de mantención son mayores. Reformas en la política de inmigración
Desde mediados de los años 60 se ha llevado a cabo una larga serie de reformas, destinada a mejorar las condiciones de los inmigrantes en Suecia. Se inició un amplio programa de enseñanza gratuita del sueco en 1965; se creó, en 1966, una comisión destinada a tratar las cuestiones relativas a la adaptación social, un año más tarde comenzó a difundirse un nuevo diario financiado por el Estado, dirigido a los inmigrantes; el Parlamento aprobó, en 1968, una resolución que establecía, para los niños extranjeros, enseñanza especial del sueco y otras asignaturas en las escuelas, y en 1969 se creó la Dirección Nacional de Inmigración (Statens invandraverk), organismo que tiene a su cargo todos los asuntos relativos a extranjería y naturalización.
En 1975 el Parlamento aprobó un proyecto de ley indicando nuevas directrices de una politica en pro de los inmigrantes y las minorías étnicas. Esta politica está basada en tres objetivos: igualdad entre inmigrantes y suecos, libertad de elección cultural para los inmigrantes y cooperación y solidaridad entre la población nativa mayoritaria y las diversas minorías étnicas.
Para dar mayores oportunidades a los inmigrantes y minorías étnicas de difundir sus opiniones entre el resto de la población, se introdujo un sisterna de subsidios a las diversas asociaciones nacionales de inmigrantes. Actualmente hay alrededor de 32 tales organizaciones.
Más aún, se han hecho aportes especiales para formentar las actividades culturales de las diversas colonias extranjeras. El Estado contribuye a las publicaciones literarias en varias lenguas minoritarias, y también destina fondos especiales a las bibliotecas públicas para la adquisición de literatura extranjera. La prensa de las minorías étnicas tiene derecho al mismo tipo de subvenciones que la nacional.
Muchas de las nuevas reformas están dirigidas especialmente hacia los niños. El programa de "lengua hogareña" que se desarrolla en las escuelas, tiene como propósito estimular a los escolares de ascendencia extranjera a que cultiven la lengua nativa de su familia. En los centros de enseñanza, los cursos de lengua hogareña abarcan más de 60 idiomas, y a ellos asisten 60.000 educandos, desde la educación primaria hasta la de bachillerato. Al mismo tiempo, se les imparte enseñanza de sueco como segundo idioma, para poder seguir participando en la educación dada en sueco.
Todos los inmigrantes recién llegados, cuya lengua materna no sea el sueco, el danés ni el noruego, tienen derecho, bajo el patrocinio del Estado, a la enseñanza del sueco y a una introducción a la sociedad sueca. El número de horas docentes de sueco por alumno varía según las necesidades, pero la media nacional se eleva a unas 700 en total.
Los responsables de toda la enseñanza son los Ayuntamientos: Estos reciben compensaciones estatales por los gastos en que hayan incurrido durante el período de introducción. Los Ayuntamientos son también responsables del servicio local de interpretación, que es administrado por unas 125 oficinas de inmigrantes dispersas por todo el país.
Desde 1986 hay un "Ombudsman" contra la discriminación étnica (Ombudsmannen mot etnisk diskriminering, DO), cuya labor consiste en luchar contra la discriminación tanto en la vida laboral (vigila la aplicación de la legislación sobre la discriminación étnica en el mundo del trabajo) como en otros campos sociales. Un proyecto de ley sobre medidas contra la discriminación, etc., fue aprobado en 1990. En 1994 entraron en vigor nuevas normas realativas a la prohibición de la discriminación étnica laboral.
Uno de los objetivos más importantes de la politica de inmigración aprobada en 1975, es mejorar las oportunidades de los extranjeros de influir en la vida política del país. De gran significación es la reforma de 1976 que otorga, a todos los extranjeros que hayan residido en el país por lo menos tres años, el derecho de voto y a la candidatura en elecciones municipales y provinciales. La participación electoral entre los extranjeros ha oscilado entre el 40% y el 60%, en comparación con alrededor del 90% entre los cludadanos suecos. Sin embargo, el derecho de voto en las elecciones al Parlamento está reservado para los cludadanos suecos.
Está vinculado al Ministerio del Interior (Inrikesdepartementet) un Consejo consultivo sobre Politica de Inmigración, integrado por representantes de diversos grupos de inmigrantes y presidido por el ministro encargado de los asuntos de inmigración. Normas de inmigración
Suecia practica una política de inmigración muy restrectiva, por lo que se refiere a la inmigración laboral. Sólo a un número muy limitado de cludadanos de países fuera de EEE le son concedidos permisos permanentes de residencia por razones de trabajo. Sin embargo, son muchos más los que obtienen permiso de resistencia y de trabajo para un periodo corto con el fin de realizar algún trabajo especial. En el caso de solicitudes de permiso de trabajo, se requiere un procedimiento de consulta con la Dirección Nacional de Trabajo y los sindicatos.
Las personas a quienes se concede permiso de residencia permanente (hoy día, sobre todo refugiados y familiares de los ya residentes en Suecia) tienen también derecho a buscar trabajo. En tales casos no se precisa de permiso de trabajo. Suecia no realiza una política de "trabajadores huéspedes", por lo que no cancela los permisos de trabajo en períodos de estancamiento económico. Política de refugiados
La política sueca de refugiados está orientada a tratar de contrarrestar el surgimiento de problemas de refugiados, fomentando en la ONU y en otros foros internacionales el respeto a los derechos humanos, el arregio pacífico de conflictos y la justicia social y económica.
Además se trata de prestar ayuda destinada a tomar medidas para que los refugiados puedan obtener protección y cuidados en lugares cercanos a sus países de origen en espera de que, cuando las circunstancias lo permitan, puedan regresar voluntariamente. Suecia hace importantes asignaciones a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y a una serie de otras organizaciones, que realizan actividades entre los que buscan refugio. Actualmente, las aportaciones suecas a este programa (fuera de Suecia) ascienden a 805 millones de coronas suecas (c.s.) aproximadamente, incluída la ayuda de emergencia a personas que han sido expulsadas de sus países. Al igual que otros países, Suecia coordina entre la ayuda de refugiados y los países en desarrollo afectado por estos problemas.
En 1997 Suecia tenía asignada una cuota máxima de refugiados de 1.800 plazas, para personas que tengan necesidad de ser reubicadas en algún otro país. La selección se realiza, por lo general, de común acuerdo con la ACNUR. Sin embargo, hay un número mucho mayor de personas que vienen a Suecia por cuenta propia, pidiendo asilo al llegar a la frontera o al cabo de algún tiempo de estancia en el país. Cada caso es estudiado conforme a la Ley de extranjeros. Esta se basa en la Convención de la ONU de 1951 sobre la situación legal de los refugiados, si bien puede aplicarse asimismo a objetores de conciencia en caso de guerra y a personas con fuertes motivos similares a los de refugiados.
A comienzos de los años 80 solicitaban asilo en Suecia unas 2.000 personas al año. En 1984, esa cifra había aumentado a unas 12.000, para, en 1993, ascender a 37.500. En 1996 bajó a 5.750, es decir 3.250 menos que en 1995. La mayoría de los solicitanes de asilo procedieron de Irak, la República Federal de Yugoslavia y Somalia. Las mujeres representaron el 38% del total.
Los solicitantes reciben vivienda y cierta ayuda social, pero no tienen derecho a trabajar. No obstante, según una ley de 1992, un solicitante de asilo cuyo caso precise, según la Dirección Nacional de Inmigración, un período de espera superior a cuatro meses, podrá tomar un trabajo. Los que tengan trabajo, tienen que pagar su sustento en el centro de recepción de refugiados o en alojamientos que se hayan buscado ellos mismos, mientras se investiga sobre sus respectivos casos. A los que obtienen un permiso de residencia, se le ofrece alojamiento en algún municipio tan pronto como sea posible, impartiéndoseles allí enseñanza básica de sueco y una introducción a la sociedad sueca.
El Gobierno apoya a los inmigrantes que deseen volver a sus países de origen, por medio de subsidios económicos, así como también, en cierta medida, mediante su política de integración. Sólo un número bastante reducido de personas ha aprovechado la oportunidad de volver con un subsidio de repatriación. Regulación de la inmigración
Son varios países latinoamericanos que hoy Suecia les exige visa: Cuba, Perú y Colombia. Ciudadanía
Los ciudadanos de países nórdicos puedan solicitar la naturalización después de dos años de residencia en el país. Los de otros países pueden hacerio, con una pocas excepciones, al cabo de cinco años. La persona extranjera que contraiga matrimonio con un ciudadano sueco no obtiene automáticamente la nacionalidad sueca.
Los que son apátridas y los que han recibido asilo político pueden obtener la ciudadania sueca después de cuatro años.
Para poder adquirir la nacionalidad sueca sin que alguno de los padres la adquiera al mismo tiempo, tiene uno que haber cumplido los 18 años.
Una de las condiciones para que se otorque la nacionalidad sueca es que se haya "llevado una vida honorable". La Dirección Nacional de Inmigración indaga entonces si uno ha sido condenado por delitos. Lo decisivo en esos casos es a qué pena fue condenado, y el tiempo transcurrido desde que se cometió el delito. El número de condenas puede tener también importancia. Si uno ha sido condenado, por ejemplo, a seis meses de prisión, tiene que contar con que deberán pasar tres años por lo menos desde la fecha en que cometió el delito, para poder hacerse ciudadano sueco.
Una persona cuya identidad no haya sido acreditada no podrá adquirir nunca la nacionalidad sueca.
Si tenía uno su permiso listo al llegar a Suecia (refugiados de cupo y parientes que han esperado a recibir el permiso en la patria), el tiempo se cuenta a partir de la fecha en que se llegó a Suecia.
La permanencia en Suecia no debe ser interrumpida hasta la fecha en que se solicita la nacionalidad, si bien se pueden aceptar interrupciones temporales. Si ha permanecido uno largo tiempo en el extranjero, se cuenta sólo el periodo de residencia consecutiva en Suecia inmediatamente antes de la solicitud de la nacionalidad.
El que reside en Suecia como estudiante huésped, pero obtiene después permiso para domiciliarse a causa de conexión con un conviviente en Suecia, no puede contar su tiempo de estudiante huésped al solicitar la nacionalidad.
Los investigadores huéspedes pueden contar a veces una parte de su tiempo como tales, siempre que hayan tenido permiso durante largo tiempo.
Si una mujer soltera sueca tiene un hijo con un hombre extranjero, el niño será súbdito sueco. Si una mujer soltera extranjera tiene un hijo con un hombre sueco, el niño obtiene por regla general al nacer la ciudadanía de su madre extranjera. Si los padres están casados (o si se casan después), el niño se convierte automáticamente en súbdito sueco, Así pues, si dos progenitores extranjeros tienen un hijo en Suecia, el niño no es automáticmente súbdito sueco. (Esto ocurre en cambio en algunos otros países, por ejemplo los Estados Unidos).
En ciertos casos, el niño puede ser súbdito de dos países, a pesar de que Suecia trata de evitar las nacionalidades dobles.
Los niños adoptados en el extranjero, que no han cumplido los 15 años, pueden adqurir la nacionalidad sueca sin requisitos de residencia. La solicitud debe presentarse directamente a la Dirección Nacional de Inmigración.
El certificado que acredita que uno ha adquirido la nacionalidad sueca cuesta 1.500 coronas. No obstante, esa cuota no se les cobra a los refugiados políticos ni a los apátridas que han obtenido la declaración del estado de refugiado o el documento de viaje en Suecia.
En algunos casos se está solicitando para adquirir la nacionalidad sueca, un contrato de trabajo y un examen de sueco.
La solicitud de ciudadanía sueca hay que presentaria a la policía de la localidad en que se reside.
Los súbditos de países nórdicos solicitan la nacionalidad sueca en el gobierno civil.
El número de ciudadanos extranjeros que solicita la naturalización sueca ha aumentado como consecuencia de la gran ola inmigratoria precedente de la antigua Yugoslavia en 1992-1993. En 1996 se concedió la nacionalidad sueca a 28.532 inmigrantes (incluídos niños y jóvenes menores de 18 años). Los extranjeros que viven en Suecia tienen iguales derechos que los suecos, por lo que se refiere a prestaciones sociales, formación, etc. Administración
El Ministerio de Asuntos Exteriores (Utrikesdepartementet) es responsable de la coordinación de política gubernamental de inmigración y de refugiados. La Dirección Nacional de Inmigración otorga permiso de residencia, permiso de trabajo, peticiones de asilo y las solicitudes de naturalización.
A partir del 1° de enero la tramitación de la expulsión de aquellos a quienes no se le conceda asilo o permiso de residencia en Suecia estará a cargo de Invandrarverket. Hasta ahora había estado a cargo de la policía, quien podrá intervenir aún en los casos de aquellos que se escondan.
Contra decisiones ralativas a asuntos de asilo, permiso o ciudadanía, se puede apelar ante la Comisión de Apelación de Extranjería (Utlänningsnämnden) En diciembre de 1997 el Parlamento decidió reemplazar la política de inmigración por una de integración que involucre a toda la población. Al mismo tiempo se creó la Oficina Nacional de Integración (Intergrationsverket), que entró en funciones el 1 de junio de 1998 teniendo la responsabilidad ge-
neral sobre los temas de la integración y algunas que eran incumbencia de la Dirección Nacional de Inmigración.
Con la formación de esta nueva Oficina Nacional de Integración se deja atrás el viejo esquema que considera de la integración como un problema de los inmigrantes. Este organismo se esforzará en movilizar y influir en la opinión pública para promover medidas en favor de la integración social, étnica y cultural en Suecia. La Oficina Nacional de Integración colabora directamente con los municipios que reciben a los refugiados. La atención al recién llegado, su introducción en la sociedad sueca y la información sobre su funcionamiento son algunos de los aspectos que vigila e incentiva la Oficina de Integración.
Este año es el Año del Pluralismo en Suecia y la Oficina Nacional de Integración tiene la responsabilidad de planificar y realizar actividades en torno a este tema.
Recomendamos leer el numero 16 de La Tribuna Hispana, que corresponde al mes a abril de 1998, donde encontrará mayor información sobre los inmigrantes en Suecia. LUIS GARRIDO
Corresponsal en Suecia
Tillbaka till tidskriften invandraren
Tillbaka till övriga tidskrifter